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El nuevo plan de residuos porteño abre interrogantes sobre el reciclado en CABA

El sistema de reciclado de la Ciudad de Buenos Aires atraviesa un momento de fuerte incertidumbre a partir de la posibilidad de que las plantas de tratamiento de residuos reciclables sean trasladadas fuera del territorio porteño. La iniciativa forma parte de los cambios contemplados en una futura licitación de higiene urbana impulsada por la administración local y generó preocupación entre cooperativas, trabajadores del sector y organizaciones vinculadas a la gestión ambiental.

Actualmente, más de 6.000 recuperadores urbanos integran el sistema formal de reciclado de la Ciudad. Su labor permite recuperar cada año miles de toneladas de materiales reutilizables que, de otro modo, terminarían depositados en rellenos sanitarios. Además del impacto ambiental positivo, el sistema constituye una fuente de ingresos para miles de familias y es considerado uno de los modelos de reciclado inclusivo más importantes de América Latina.

La posibilidad de trasladar las plantas de reciclado fuera de los límites de la Ciudad abrió un intenso debate sobre el futuro del sistema. Diversos sectores advierten que una medida de estas características podría afectar tanto la eficiencia del proceso de recuperación de materiales como las condiciones laborales de quienes desarrollan esta actividad.

La discusión se produce en un contexto marcado por diversos cambios en la infraestructura vinculada a la separación y recuperación de residuos. Durante los últimos meses se registraron reclamos de vecinos y organizaciones por el cierre de puntos verdes, la reducción de espacios destinados a la recepción de materiales reciclables y la desaparición de algunas campanas y contenedores utilizados para la separación en origen.

A estas situaciones se sumaron las incertidumbres generadas alrededor de los subsidios al transporte utilizados por los recuperadores urbanos para desarrollar su trabajo cotidiano. La combinación de estos factores incrementó la preocupación dentro de las cooperativas que forman parte del sistema de reciclado de la Ciudad.

Entre los antecedentes recientes que alimentan el debate se encuentra el incendio ocurrido a comienzos de 2024 en el Centro Verde de Barracas, una de las instalaciones dedicadas al tratamiento de materiales reciclables. Tras el siniestro, distintos sectores señalaron que las tareas de recuperación y reconstrucción avanzaron más lentamente de lo esperado, generando dificultades para el funcionamiento normal de las actividades.

Otro hecho que generó repercusiones fue el desalojo de un espacio utilizado por la cooperativa Amanecer de los Cartoneros en Parque Avellaneda. Allí funcionaba una de las principales instalaciones destinadas al tratamiento de residuos textiles dentro de la Ciudad. Desde entonces, distintas organizaciones expresaron preocupación por la falta de alternativas que permitan continuar desarrollando esa tarea de manera similar.

Frente a la posibilidad de trasladar las plantas fuera del ejido urbano, organizaciones de recuperadores, especialistas en gestión de residuos y referentes ambientales sostienen que la medida podría generar consecuencias negativas tanto desde el punto de vista social como ambiental.

Entre los argumentos planteados señalan que una mayor distancia entre los puntos de recolección y los centros de procesamiento incrementaría los costos logísticos y obligaría a realizar traslados más extensos de los materiales recuperados. Esto podría traducirse en un aumento de la huella de carbono asociada al sistema debido al mayor uso de transporte para completar el circuito de reciclado.

Asimismo, advierten que el traslado de las plantas podría afectar las tasas de recuperación de materiales reciclables y dificultar el acceso al trabajo para miles de personas que actualmente forman parte del sistema. Desde distintos sectores consideran que mantener las instalaciones dentro de la Ciudad resulta clave para garantizar la eficiencia operativa y preservar el carácter inclusivo del modelo desarrollado durante los últimos años.

Mientras continúan las discusiones sobre el futuro esquema de gestión de residuos, la situación genera incertidumbre entre los trabajadores y las cooperativas involucradas. El debate sobre la localización de las plantas de reciclado se convirtió así en uno de los principales puntos de discusión dentro de la política ambiental porteña, con implicancias que abarcan aspectos sociales, económicos y ecológicos.

La definición final sobre la nueva licitación y el alcance de los cambios previstos será determinante para conocer cuál será el futuro del sistema de reciclado de la Ciudad de Buenos Aires y de las miles de personas que dependen de esta actividad para su sustento diario.