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La triste despedida de una pizzería del microcentro porteño: “Gracias a cada persona que formó parte”

La gastronomía porteña sigue sumida en una crisis del consumo, sobre todo en áreas de la Ciudad donde el público ya no se renueva tanto como antes.

“Deslizá… porque esto es importante”, anunciaron el sábado pasado desde la pizzería Pizzería Ónix como anticipo de una noticia que confirmaría el cierre de su sucursal en el microcentro porteño.

El caso se inscribe en un contexto más amplio: la caída del consumo sigue impactando de lleno en el sector gastronómico, donde se multiplican los cierres de bares y restaurantes, los remates de locales y las presentaciones de concursos preventivos de quiebra en lo que va del año.

“Cerramos nuestra sucursal de Microcentro. Gracias a cada persona que formó parte, que vino, que compartió y que nos eligió siempre”, comunicaron desde la marca. Como forma de sostener el vínculo con sus clientes —y, al mismo tiempo, darle impulso a sus redes sociales— acompañaron el anuncio con un sorteo.

El local que bajó la persiana es el de Sarmiento 702. Sin embargo, la empresa mantiene actividad en otros puntos: continúa operando en el Nine Shopping, en el partido de Moreno, y en el barrio porteño de Villa Pueyrredón, donde los ganadores del sorteo podrán retirar su premio.

Lejos de presentar el cierre como un retroceso definitivo, desde la firma buscaron transmitir una señal de reconfiguración: “Gracias por ser parte de Onix, ¡esto recién empieza! Y como siempre… apuntamos a expandirnos”. El mensaje deja entrever una estrategia que prioriza otras zonas del Área Metropolitana por sobre el microcentro.

Mientras tanto, el centro de la Ciudad de Buenos Aires sigue perdiendo locales gastronómicos. Algunos eran tradicionales y otros respondían al perfil típico de la zona, orientado al consumo rápido de oficina, como ocurre con muchas pizzerías.

En paralelo, barrios como Caballito o Almagro también registraron cierres, incluso de cadenas más consolidadas, que ajustan su estructura ante una demanda debilitada. El trasfondo es claro: en períodos de crisis económica, el gasto en salidas, gastronomía o consumo cultural suele ser de los primeros en recortarse dentro del presupuesto familiar.