La votación en el Consejo de Seguridad dejó a Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y al argentino Rafael Grossi como los candidatos con más apoyos, aunque todos recibieron vetos de los miembros permanentes.
En una nueva votación secreta llevada a cabo este sábado en el Consejo de Seguridad, las Naciones Unidas fracasaron por sexta ocasión consecutiva en su intento de designar al próximo secretario general. El escrutinio expuso con crudeza la profunda parálisis geopolítica que divide a las potencias globales, dejando en evidencia las tensiones estratégicas entre Estados Unidos y China de cara a la sucesión de António Guterres.
Tras el recuento de los sufragios, Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y el diplomático argentino Rafael Grossi se posicionaron como los postulantes más votados de la jornada. Sin embargo, los tres sufrieron sendos vetos por parte de los miembros permanentes del Consejo, lo que anuló sus posibilidades de avanzar de manera definitiva en esta instancia del proceso de selección.
La utilización de un nuevo mecanismo de diferenciación mediante boletas rojas para los miembros permanentes y blancas para los no permanentes permitió conocer con precisión quirúrgica el origen de los apoyos. Grynspan cosechó nueve votos a favor, cinco en contra y dos vetos; Rodrigues-Birkett alcanzó ocho a favor, seis en contra y dos vetos; y Grossi obtuvo ocho adhesiones, seis rechazos y dos bloqueos.
El escenario político revela un fuerte enfrentamiento entre Washington y Beijing. Mientras la Casa Blanca respalda firmemente la candidatura de Grossi, China y Rusia impulsan la designación de una mujer alineada con los reclamos históricos del Sur Global, respaldando a Rodrigues-Birkett. No obstante, la aspirante tropieza con el veto automático de Estados Unidos debido a antecedentes diplomáticos de su paso por Guyana.
Por su parte, la postulación del argentino enfrenta un obstáculo geopolítico inesperado vinculado a la disputa soberana sobre las Islas Malvinas. Ante la negativa histórica del Reino Unido a reconocer los derechos soberanos de la Argentina y su resistencia a avalar al diplomático al frente de la organización, la administración británica mantiene latente la amenaza de un veto definitivo que sepulte sus aspiraciones.
Con los principales candidatos bloqueados por las tensiones cruzadas entre las potencias, la resolución del liderazgo de la ONU dependerá en exclusiva de los acuerdos o desacuerdos que alcancen las delegaciones de Estados Unidos y China en el tablero global.