El mensaje que sorprendió a los vecinos de Colegiales y la historia de resiliencia de la mujer que no sabía que iba a ser viral

El mensaje que sorprendió a los vecinos de Colegiales y la historia de resiliencia de la mujer que no sabía que iba a ser viral

l tratamiento contra ciertos tipos de cáncer puede ser invasivo y desgastante. Aquellas personas que se someten a los procedimientos médicos deben convivir con los efectos secundarios que muchas veces degradan al organismo y lo debilitan. Pero aunque todo parezca gris, siempre hay esperanza. Así lo dejó en claro una mujer que, tras vencer la enfermedad, dejó una placa sujeta a un puente camino al hospital, ese que transitaba periódicamente para ser asistida. Allí plasmó en palabras lo que significó su lucha.

La imagen de ese pequeño cartel sobre el puente Zabala, que cruza las vías del tren Mitre camino al Sanatorio Alexander Fleming, se hizo viral gracias a que una usuaria de X la replicó para todos aquellos que se encuentran en una situación similar. Acto seguido, el posteo inspiró a más personas que recordaron sus experiencias y hasta una de ellas sumó también su historia personal.

El cartel está sobre Cramer, al ingresar al puente

. Veo muchas cosas cuando camino, pero esto fue un mensaje que no podía dejar pasar por alto. Ayer, cuando iba por ese lugar, alguien tocaba la campana de bronce, típica de un alta. 

Me emocioné sin conocer a esa persona

”, comentó Alejandra Schuster, quien volvió esta escena viral.

Sol es una persona anónima, que tal vez sin saberlo ahora es famosa en las redes sociales. La placa de metal que agregó al puente Zabala es una prueba de fe y de agradecimiento por la constancia frente a los tratamientos contra el cáncer. Con un texto especial y el puente como testimonio de sus pasos (y el de tantos otros), 

se transformó en una forma más de aliento

.

“¿Te cuento algo?”, empezó el microrrelato de la mujer. “Durante un año de tratamiento oncológico, crucé este puente muchas veces. Cada vez que lo hacía, esperaba al tren, pedía un deseo y nos saludábamos con el maquinista”, introdujo.